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Programa Pasos de Educación Patrimonial:

Generando conciencia patrimonial desde temprana edad

Por Michelle Carpentier/ Fotografías: Carolina Andrade y Archivo de Programa Pasos.

Abrir espacios significativos a escolares para que se empapen del patrimonio y la historia de la ciudad, es uno de los objetivos del Programa Pasos de la Municipalidad de Viña del Mar, el cual por medio de talleres lúdicos y gratuitos invita a niños y jóvenes a descubrir y valorar lo propio de la zona.

Se dice que los niños son curiosos por naturaleza. Que si se motivan a descubrir el mundo, las posibilidades son infinitas. Esa es la creencia clave que inspira día a día al equipo del Programa Pasos de la I. Municipalidad de Viña del Mar, a buscar nuevas formas de generar interés en el patrimonio histórico, natural y cultural de la Ciudad Jardín.

Ya se ha cumplido una década desde que este programa pionero en el país comenzó sus labores a cargo de la coordinadora Carolina Miranda, quien junto a un grupo de educadores e historiadores trabajan para que los escolares de la zona puedan observar con otros ojos la ciudad que los ha visto crecer. La metodología se basa en talleres didácticos que persiguen educar sobre la importancia de mantener vivo el patrimonio.

Este proyecto innovador surge al alero de la creación de la Unidad de Patrimonio de la Municipalidad de Viña del Mar. “El municipio, a pesar de tener una larga trayectoria en inmuebles patrimoniales, no tenía una unidad especializada en restauración y conservación, por lo que se creó esta área didáctica y educativa para trabajar el patrimonio a nivel ciudad”, explica Carolina Miranda, agregando que la principal importancia de este programa recae en mirar a la ciudad como un todo, considerando no solo bienes inmuebles (como los museos), sino también su gente y geografía.

¿El viñamarino es consciente del patrimonio que le rodea?

Las personas tienen bastantes estigmas al respecto, sobre todo al pensar que el patrimonio está solamente en determinadas ciudades. Pero en la zona se está avanzando. Por ejemplo, los vecinos de Santa Inés, Miraflores, Gómez Carreño y otros se han organizado para defender su patrimonio local, natural, histórico y arquitectónico. Cada vez surgen más entidades ciudadanas que se manifiestan al respecto.

Carolina Miranda comenta que de a poco la ciudadanía ha empezado a comprender que el patrimonio no solo se guarda en un museo, sino que es algo mucho más amplio y cotidiano. Pasos busca acentuar justamente esa comprensión del patrimonio como algo tangible e intangible.

¿Por qué su acento está en educar a los niños en temas patrimoniales?

Cuando hablamos de formación ciudadana, hablamos de patrimonio. Yo conozco mi ciudad, vivo acá, sé su origen y su desarrollo, me siento parte de sus lugares, pero eso se trabaja desde que uno nace. Existía una demanda de parte de los profesores para que sus alumnos pudiesen recorrer y conocer la ciudad, y esta necesidad se transformó en una oportunidad para los profesionales del Programa Pasos, quienes además de generar talleres, crean guías didácticas para que los paseos escolares que ofrecen por la zona se transformaran en visitas significativas, orientadas a complementar el trabajo en aula.

Si bien el fuerte del programa son las visitas guiadas para escolares durante el calendario académico, y talleres durante las vacaciones de verano e invierno; también desarrollan acciones dedicadas a todos los ciudadanos, tales como exposiciones itinerantes en diferentes barrios y apoyo a iniciativas locales como la conservación del medio ambiente.

La idea es expandir sus horizontes ofreciendo una oferta de actividades cada vez más variada y novedosa, sin caer en la repetición. “Uno de nuestros principales desafíos es que más gente conozca la ciudad”, dice Carolina Miranda.

Deberíamos entender que la ciudad nos pertenece a todos, a grandes y chicos, a personas con mayor y menor ingreso económico. Por eso nuestro leitmotiv es fomentar que la ciudad es de todos, restando espacio a la segregación. “En ese sentido, no pretendemos ir a decirle a la gente lo que hay que hacer, inculcamos la valoración del patrimonio, pero somos transversales y respetamos la experiencia del otro”, aclara Carolina.

Destaca que esta iniciativa es poco común en Chile, donde actualmente no existen programas de educación patrimonial ligados a municipios, sino que más bien a universidades, museos u ONGs. “Hemos permanecido en el tiempo tratando de no perder el perfil de que somos de la ciudad y de la comuna”.

En sus 10 años de funcionamiento, el Programa Pasos ha pasado de tener 3.000 estudiantes anuales en sus diversos talleres, a 12.000 durante el 2016. Sus organizadores dicen que, si bien aún queda mucho por hacer, ya han ido visualizando algunos frutos. A través del conocimiento y experimentación, escolares, profesores y vecinos de los diversos barrios viñamarinos, han dado sus primeros “pasos” en el disfrute y respeto hacia su patrimonio.

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